No Hay Color (Carta enviada al Diario LA RIOJA)

Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Mentira. Como dice un amigo: sí que lo hay, lo que pasa es que nadie lo ha leído. Sobre gustos no hay colores y precisamente sobre colores les voy a hablar a continuación.

 

 

Desde hace años existe una especie de fiebre en las alcaldías por inaugurar una serie de edificios de carácter público, o por lo menos financiados con dichos fondos, que aporten un carácter distintivo, atraigan al turismo o cubran el expediente de lo que se entiende por ciudad moderna, adentrados que estamos en el s.21. Esta política del corte de banda, de la mano de la cultura del ladrillo, ha dado algún preciado fruto, pero también ha sido máscara de grandes jugadas inmobiliarias y alimento de sueños de grandeza y ya se sabe que la fiebre provoca el delirio.

 

 

 

Entre las construcciones referidas una de las de mayor éxito es el museo de arte contemporáneo y sepan que la ciudad de Logroño ha tenido uno, sí, y además, regalado, gratis, sin gastar un euro de las arcas y cargadito de arte de hoy en día o ¿qué piensan que es el arte contemporáneo? Tal vez alguien se esté preguntando dónde: en la antigua glorieta que hay entre la C/Chile y la carretera de Soria, la más grande de las glorietas que es dividida en dos semicírculos por la circunvalación; un lugar residual de la construcción de dicha circunvalación que nació como proyecto de plaza (plaza absurda me atrevo a decir aunque menos que esas esculturas que suelen plantar en las glorietas) y que fue evolucionando hasta convertirse en un lugar aparte, una isla en medio de la corriente del tráfico. Pero la isla no estaba desierta y hubo gentes que pusieron mucho entusiasmo, que dieron mucho de sí, para que cogiera color y la hicieron suya y dejaron las puertas abiertas. Causaba admiración poder ver algún grafitero pintando aquellos murales, algunos fantásticos, que se iban superponiendo según cierto orden cronológico, y la cantidad de detalles en las numerosas pintadas sobre muros, columnas, pasadizos; en el suelo, farolas, en un árbol… siempre algo por descubrir, arte a la intemperie bajo un atmósfera de desvencijada majestuosidad, puro underground.

Y si hablo en pasado es porque todo esto ha sido y es pasto de excavadoras, apisonadoras, etc. Y no es que la glorieta desaparezca sino que desde los despachos de políticos, técnicos y demás se le dictó sentencia… pensarán que las ideas que proyectan anestesiados sobre un plano contienen más pasión que los esprays rabiosos escupiendo colores; pensarán que hay más verdad en los despachos que en las voces que surgen espontáneas en la calle; o, prosaicamente: pensarán que no hay nada mejor que hacer con el dinero. Al final, como tantas veces, tal vez sea una cuestión de cabello, y que cada uno acierte con su espejo.

Yo, por mí parte, el mal gusto no lo aplaudo y denuncio la falta de respeto. Por lo tanto, lo mismo me da si en la glorieta renovada van a poner un bonito carril bici, como si van a hacer un parque de atracciones, desde aquí les pido que repongan la glorieta tal y como era, con su graderío, sus cuatro columnas, sus árboles, etc. Y que lo paguen con el dinero de sus bolsillos.

 

 

Sobre el mal gusto no hay nada escrito y carece de colores. Miren a su alrededor.

Ezequiel González Rodríguez

Tlf: 617776431

Logroño Logroño a 22 de noviembre del 2.007

Leave a Reply